Una vez que estás embarazada, se suceden los regalos y las compras de los elementos necesarios para preparar la llegada del bebé a vuestras vidas.

La oferta es casi infinita: artículos de aseo, mantitas, juguetes, ropa de todo tipo y un montón de pequeños electrodomésticos que prometen haceros la vida más fácil y confortable.

En todo este maremágnum de cosas valiosas, hay algo que no solo te va a resultar de muchísimo provecho, sino que además tendrá una vida útil larguísima y lo podrás utilizar durante años, porque tiene infinidad de usos.

Hablamos, cómo no, del cojín de lactancia, un indispensable en toda canastilla que se precie. 

¿Qué es un cojín de lactancia?

También llamado almohada de lactancia, se trata de un cojín fabricado en diferentes formas y longitudes que puede estar relleno por diversos materiales como microperlas, semillas o fibras, según la consistencia que se pretenda otorgarle.

Suelen encontrarse a la venta en establecimientos especializados en puericultura, como por ejemplo la tienda online Bebés Victoria, donde puedes encontrar una amplia muestra en distintos tamaños y con bonitas fundas en tejidos naturales, suaves y fáciles de lavar y mantener. 

¿Para qué sirve?

El cojín de lactancia es un gran recurso, de hecho, posiblemente es el elemento más versátil que vas a encontrar para ayudarte a cuidar no solo de tu bebé, sino también de ti. 

Uso durante el embarazo

A menudo, cuando el embarazo está ya algo avanzado, se hace difícil encontrar una postura cómoda para dormir o descansar, de modo que nuestra espalda, piernas y caderas no sufran.

Es en estas circunstancias cuando un cojín de lactancia resulta un aliado inesperado: colocado entre las piernas te ayudará a mejorar la postura y favorecerá un sueño reparador, si lo pones bajo la tripa aliviará la tensión que se ejerce sobre el abdomen, y, si lo sitúas en la espalda te ofrecerá soporte y comodidad. 

¿Y cuando ya ha nacido el bebé?

Si ya durante el embarazo te diste cuenta de sus beneficios, una vez que nazca el bebé se convertirá en un indispensable, ya que va a acompañaros en todas las etapas de su crecimiento:

  • Lactancia: ayuda a encontrar la posición más cómoda y descansada tanto al bebé como a la mamá. En el caso de amamantamientos múltiples, su uso es casi indispensable para mantener el confort durante las tomas y evitar sobrecargas musculares.
  • Crecimiento: cuando el bebé empiece a crecer podrás utilizarlo para mantenerlo tumbado boca arriba controlando su margen de movimientos, también podrás colocarlo boca abajo de forma segura o, incluso en etapas posteriores, te ofrece la sujeción precisa para mantenerlo sentado sin riesgo de que se caiga hacia los lados.

Estas son solo algunas de las utilidades del cojín de lactancia, pero existen muchísimas más. Su uso disminuye la presión en el caso de cesáreas, resulta comodísimo para sostener al bebé en brazos durante períodos prolongados y, en general, es un complemento que resultará la mejor de las inversiones para garantizar el bienestar de la mamá y el pequeño.

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