Echarle huevos

Echarle huevos

Hoy vuelvo a hablar de conciliación.

Trabajo en una empresa de más de 500 empleados. Mi jornada son 25h semanales y salgo de trabajar a las 16h.

Un horario muy bueno para la mayoría, ya lo sé, pero mis hijos tienen jornada intensiva en el cole así que a partir de septiembre yo necesito terminar de trabajar a las 15.

Mis supervisores están contentos con mi trabajo, me han dicho más de una y dos veces que hago un buen trabajo, que están muy contentos conmigo, así que a pesar de llevar poco tiempo trabajando en la empresa pedí un cambio de horario para salir a las 15.

Me consta que en las próximas semanas se va a incorporar gente a trabajar en mi horario así que no me pareció una petición tan descabellada.

Me dijeron que no, que los horarios de septiembre ya estaban hechos y que no se podían cambiar.

Salí muy decepcionada de trabajar, salí triste pensando que teniendo en cuenta el esfuerzo que hago día a día por mejorar y el buen rendimiento que tengo no fuesen capaces de hacer ellos ese pequeño esfuerzo para que yo no tenga que contratar a alguien para ir a buscar a mis hijos al comedor y acabar gastando más de la mitad de mi sueldo en que otras personas los cuiden. Otra vez, otra empresa que no me facilita la conciliación.

El caso es que mi marido ha vuelto a trabajar y yo realmente ya no necesito seguir trabajando, pero es un trabajo que me gusta y que la mayor parte del tiempo disfruto así que no quiero dejarlo, pero necesito salir a las 15h, de verdad, para mi es imprescindible.

Así que decidí explicarles por las buenas que si el cambio de horario realmente no era posible y me iban a dejar saliendo a las 16h  todo el año de manera definitiva, sintiéndolo mucho les daría mi preaviso de 15 días y dejaría la empresa.

Una compañera me dijo que eso si que es “echarle huevos” y yo pues supongo que para mucha gente lo es. Supongo que no todo el mundo puede permitirse decirle a su empresa que ese cambio de horario no es opcional, que si les interesa que continúe trabajando para ellos será saliendo a las 15h.

Yo no necesito este trabajo, lo quiero, me gusta, pero no lo necesito para vivir y desde luego no es más importante para mí que ir a buscar a mis hijos al colegio.

Sorprende, lo sé, ojalá todas las familias pudiesen vivir con un sólo sueldo, las empresas nos putearían mucho menos.

Así que supongo que le eché huevos.

Y esta mañana me han comunicado mi cambio de horario para salir a las 15 a partir del 01/09.

¿Es triste que haya tenido que amenazar con marcharme? Si.

¿La empresa sabe que no estoy dispuesta a tragar m**rda? También.

Así que igual tenemos que empezar a valorarnos un poquito más, dejar de pensar que cualquiera puede hacer nuestro trabajo y que hay mil personas en la cola del paro esperando para que les contraten… Porque sí que los hay, pero hay que entrevistarlos, formarlos, educarlos en como funciona la empresa, integrarlos en el equipo y todo esto a la empresa siempre le puede salir mal, quizás contraten a alguien que “no sirva”, que no sea eficiente, que no se integre, que no haga las cosas como la empresa quiere.

Tendrían que repetir el proceso hasta encontrar a alguien que si lo haga.

Quizás resulta que tú ya lo haces bien y no les compensa perderte por cambiar esa hora o no darte ese día libre que pediste.

Quizás no deberíamos conformarnos con el “es lo que hay”.

Quizás a veces hay que echarle huevos y pedir lo que creemos justo.

1 comentario en “Echarle huevos”

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