No tan felices fiestas

No tan felices fiestas

Bueno, hoy no va de niños, hoy es la parte «personal» del blog.

Estas fiestas no están siendo muy felices, yo siempre he sido un poco grinch.

Lo de la Navidad, las aglomeraciones de gente, los villancicos, los atascos y los clientes estresados nunca han sido lo mío.

Supongo que porque trabajo de cara al público y la verdad cada día odio un poquito más al público.

Me pregunto si todas las que tratamos con cientos de personas al día nos volvemos antisociales con los años.

En fin… La gente va estresada en Navidad.

No sé si son las compras, los atascos, las comidas con la familia política o que, pero a mi no me gusta la Navidad.

Hago un esfuerzo por los niños, ponemos el árbol y villancicos y echamos la carta a Papá Noel.

Pero luego llego al trabajo y los clientes me gritan. Salgo de trabajar y me pillo un atasco de mil pares. Quiero ir a hacer la compra y me encuentro filas kilométricas de gente.

Tengo que hacer tetris con la vida para encajar las vacaciones escolares de los niños, ahora mismo el maletero de mi coche es el almacén de Papá Noel y no sé cuándo voy a tener tiempo de subir las cosas a casa y envolver. Porque si no estoy trabajando, estoy con ellos.

Además nos han dado dos noticias no muy buenas en los últimos días.

Así que cuándo alguien me dice «Felices Fiestas» yo sonrío, asiento con la cabeza y mientras respondo «Felices Fiestas a ti también» por dentro pienso… Bueno, o no tan felices, depende.

Lo que sí que me hace ilusión es que se acabe ya el 2018, ha sido un año malo, pero malo con ganas.

Se ve que sólo tengo suerte en los años impares.

A ver si seguimos la tradición y el 2019 nos trae algo bueno.

De momento de regalo de Reyes tengo el juicio por despido de mi antiguo trabajo. El 8 de enero. Sólo ha tardado en salir 15 meses oye… Ni tan mal.

En estos 15 meses nos podríamos haber ido a vivir debajo de un puente si no fuese porque el piso está pagado y mi marido encontró trabajo. Yo llevo 7 meses trabajando ya también. Igual por eso este año odio un poquito más las navidades también.

En fin. Eso. Que no me gusta la Navidad.

Me estresa, me cansa, me altera el humor.

Así que felices fiestas si os gustan, si no que sepáis que no sois los únicos.

Nos podemos montar un club «Antisociales contra el espíritu navideño» y ponernos trajecitos verdes de Grinch para las reuniones.

Vanessa Naveira

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