Razones para hacer pan casero para los niños

Pan casero

El DIY lleva mucho tiempo trayendo a los hogares nuevas formas de consumir o hacer según qué cosas. Se ha visto con el auge de la costura en estos últimos meses, y también se está viendo con el creciente interés por el pan casero. Cada vez más familias quieren hacer su propio pan sin salir de casa, sin tener que comprarlo en supermercados.

Algo especialmente beneficioso para los niños, y que precisamente dispara el interés de los padres. Puede que seas de esas personas que todavía no tienen claro por qué es mejor que tus niños coman pan casero en lugar del de procedencia industrial. Pero no tienes de qué preocuparte, vamos a ver las principales razones por las que es tan recomendable.

¿Por qué es mejor para tus niños que hagas pan casero?

Hacer pan casero es una opción que cada vez se presenta en más hogares. Aunque es algo que se puede hacer de forma completamente manual, cada vez hay más facilidades gracias a la asequibilidad de las panificadoras más modernas. De hecho, haciendo clic aquí puedes encontar muchos modelos bastante interesantes que, además, están a muy buen precio.

Pero, ¿por qué es aconsejable hacer pan casero para tus hijos? Hay varias razones que nos llevan a recomendar esta opción, aunque a continuación vamos a ver las más relevantes. Motivos con peso más que de sobra para defender la idea de que el pan hecho en casa es mejor para los niños, y también para los adultos. Todo el que lo coma y lo prepare disfrutará de lo que ofrece esta opción.

Panes a su gusto

Cuando son más pequeños, los niños suelen ser bastante más exigentes con lo que comen. Sí, es cierto que en esta vida «hay que comer de todo», pero eso es algo que se tarda bastante en asimilar. Una de las grandes bondades del pan casero es que se puede hacer al gusto de los niños para que no tengan queja alguna a la hora de comérselo.

Puedes elegir el tipo de semilla o de harina, el tiempo de preparación, el tipo de miga, la corteza… Puedes elegirlo todo, incluso darle formas diferentes para que el resultado sea más llamativos. Prácticamente tienes la opción de personalizar el pan a tu gusto, o más bien al suyo, para que disfruten más que nunca comiéndolo.

Fáciles de preparar

Una de las principales razones por las que no se hace tanto pan casero es porque puede parecer un proceso bastante complicado, pero nada más lejos de la realidad. Preparar cualquier tipo de pan en casa es pan comido, nunca mejor dicho. Tan solo necesitas los ingredientes y una buena panificadora, porque el resto es prácticamente esperar.

No exageramos, una vez tengas los ingredientes, solo tienes que verterlos en las proporciones adecuadas dentro de la panificadora y dejar que esta se encargue del resto. En cuestión de minutos tendrás ya el pan terminado y listo para comer. Sin tener que pasar tiempo amasando ni esforzándote por aprender a hornearlo.

Los ingredientes que tu decidas

Cuando se compra el pan industrial en supermercados, no se suele mirar un aspecto bastante importante de este: sus ingredientes. ¿Qué composición tienen esas barras de pan que soléis comprar? Puede que no te hayas fijado, pero suelen tener muchos ingredientes sobrantes, aditivos pensados para mejorar su aspecto, darles una mayor duración o potenciar su sabor, pero que no tienen por qué ser precisamente buenos para la salud.

Hacer pan en casa te permite controlar todo lo que se echa a aquello que vais a comer, de hecho, lo haces tú mismo. No hay mejor control para los ingredientes que ese. Sin aditivos, sin nada extraño.

Un pan mucho más sano

El punto final es uno de los más importantes e interesantes, sobre todo para padres preocupados por la alimentación de sus hijos. El pan casero es muchísimo más sano que el que se pueda comprar en cualquier gran superficie. Al eliminar cualquier tipo de aditivo y controlar perfectamente la composición, se da forma a un producto acabado mucho más beneficioso.

Se evitan las grandes concentraciones de sodio, se pueden usar harinas de mayor calidad, incluso se pueden añadir otros ingredientes que aporten un valor nutritivo mucho mayor al pan que se haga. En definitiva, se consigue un alimento que es muchísimo más beneficioso y saludable porque, principalmente, lo hacemos tal y como queremos.Factores que justifican sobradamente la decisión de hacer pan casero en lugar de comprarlo en supermercados o grandes almacenes. El control total del producto y sus ingredientes, la facilidad en la elaboración y, por supuesto, tanto el ahorro como la calidad en materia de salud. Son razones que convencerían a cualquiera que piense en los niños y en su propia salud, y que seguramente ya te hayan logrado convencer.

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